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Septiembre suele ser un mes en el que muchas empresas todavía están completamente concentradas en cumplir las metas del año en curso.

Ventas necesita cerrar. Operaciones tiene pendientes. Los clientes siguen solicitando respuestas. Aparecen problemas que no estaban previstos y la agenda de la gerencia continúa llena.

Mientras tanto, 2027 empieza a acercarse.

Y probablemente dentro de pocas semanas, el área financiera o la junta de socios preguntarán: ¿cuál es el presupuesto del próximo año?

Pero antes de abrir una hoja de cálculo, hay una conversación mucho más importante:

¿Qué queremos lograr como empresa en 2027 y qué tendremos que hacer diferente para conseguirlo?

Porque construir un presupuesto no es lo mismo que construir un plan de trabajo.

Antes de pedirle a cada área que prepare sus proyectos, la gerencia debería definir qué quiere conseguir como empresa.

No se trata de construir una lista extensa de objetivos. Se trata de responder preguntas como:

  • ¿Queremos crecer en ventas?
  • ¿Entrar a un nuevo mercado?
  • ¿Mejorar la rentabilidad?
  • ¿Desarrollar una nueva línea de negocio?
  • ¿Profesionalizar nuestra operación?
  • ¿Reducir nuestra dependencia de determinadas personas?
  • ¿Mejorar la experiencia de nuestros clientes?

Una empresa puede querer hacer muchas cosas, pero probablemente no pueda hacerlas todas al mismo tiempo.

Planear también significa elegir.

En las sesiones de planeación aparecen iniciativas de todas las áreas.

Ventas necesita un CRM. Operaciones quiere mejorar procesos. Mercadeo necesita inversión. Tecnología propone nuevas herramientas. Talento Humano identifica necesidades de capacitación. Finanzas busca controlar costos.

Probablemente todas tengan sentido.

El problema aparece cuando todo se convierte en prioridad.

Una buena conversación de planeación debería permitir identificar cuáles son las pocas iniciativas que realmente tendrán impacto en los objetivos empresariales.

Y también debería permitir tomar una decisión incómoda: ¿qué no vamos a hacer en 2027?

Una estrategia empresarial no debería quedarse únicamente en la gerencia.

Supongamos que una prioridad para 2027 es mejorar la experiencia del cliente.

Eso puede implicar diferentes responsabilidades:

Ventas: mejorar la gestión de oportunidades y expectativas.
Operaciones: reducir tiempos de respuesta.
Servicio: establecer mecanismos de seguimiento.
Tecnología: organizar la información del cliente.
Talento Humano: desarrollar capacidades específicas en el equipo.

De esta manera, una prioridad empresarial empieza a convertirse en un plan de trabajo coordinado entre áreas.

El riesgo aparece cuando cada área construye su plan de manera independiente y posteriormente intentamos unirlos en un presupuesto.

Ahora sí tiene sentido empezar a hablar de presupuesto.

Cada proyecto debería permitir identificar:

Personas: ¿tenemos las capacidades necesarias?
Procesos: ¿nuestra forma actual de trabajar soporta lo que queremos lograr?
Tecnología: ¿podemos aprovechar mejor lo que ya tenemos o necesitaremos incorporar algo nuevo?
Presupuesto: ¿cuánto debemos invertir?
Tiempo: ¿qué capacidad real tiene el equipo para ejecutar estos proyectos además de atender la operación?

Esta última pregunta es especialmente importante en empresas pequeñas.

Un proyecto puede ser estratégico y tener presupuesto, pero fracasar simplemente porque nadie tiene capacidad para ejecutarlo.

Supongamos que diciembre termina con estrategia definida, proyectos priorizados, presupuesto aprobado y responsables asignados.

Perfecto.

¿Qué ocurre el 15 de febrero cuando aparecen tres problemas urgentes de clientes? ¿Y en abril cuando un proyecto lleva seis semanas retrasado? ¿Y en julio cuándo cambian las condiciones del mercado?

Por eso la planeación no debería terminar con un documento anual.

La empresa necesita una dinámica que permita priorizar, ejecutar, medir, revisar y ajustar.

En Level Up Consulting trabajamos esta conexión mediante nuestro Método Level Up de Ejecución Empresarial, llevando las prioridades estratégicas a ciclos cortos de ejecución y seguimiento.

Una herramienta para empezar esta conversación

Antes de construir el presupuesto 2027, reúne a tu equipo directivo y responde:

  1. ¿Dónde queremos estar al cierre de 2027?
  2. ¿Cuáles serán nuestras 3 a 5 prioridades?
  3. ¿Qué proyectos necesitamos para conseguirlas?
  4. ¿Qué áreas participarán?
  5. ¿Qué capacidades necesitamos desarrollar?
  6. ¿Qué procesos debemos mejorar?
  7. ¿Qué tecnología necesitamos optimizar o incorporar?
  8. ¿Qué recursos y presupuesto necesitaremos?
  9. ¿Cómo mediremos el avance?

No necesitan tener todas las respuestas en la primera reunión. Lo importante es empezar a construirlas en conjunto.

Durante septiembre, Level Up Consulting seleccionará 5 pequeñas empresas en crecimiento para realizar una sesión virtual de diagnóstico estratégico, sin costo, basada en Business Model Canvas y con participación de su equipo directivo.

Buscaremos entender cómo los diferentes líderes están viendo actualmente el negocio, identificar los principales retos y empezar a visualizar las prioridades que deberían orientar 2027.

Si identificamos oportunidades en las que Level Up pueda acompañar a la empresa, presentaremos una propuesta de trabajo ajustada a sus necesidades.

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